Una habitación con vistas
He cerrado el trato con Román. Oficialmente vamos a ser roomies. Me ha dado un abrazo y ha sido muy generoso conmigo. "Tenemos que hacer una fiesta de bienvenida" me dijo después. La habitación que me tocó es un poco pequeña pero es buena (si tomamos en cuenta que el departamento es no es tan grande como el de Renata pero es bonito) porque tiene dos ventanas. Aunque me dice que cuando baja la temperatura son un suplicio. No me dio la otra porque es de la hija, a quien todavía no conozco. Tengo entendido que es una niña de seis años. "Ya la conocerás, te va a encantar". Yo nada más sonreí porque a mi ni los niños ni las niñas me encantan. Todos me parecen igual de odiosos y si la hija de Román resulta ser otra de esas ya me inventaré algo que hacer cuando le toque quedarse a dormir, digo, todo menos que ser la nana de alguien. Si para eso dejé a Rudy con Vanessa. ¿Se nota que me gusta la libertad y los placeres que genera?
Le he contado a Mafer sobre el rentero (o sea Román) y al describirselo se puso toda loca. "Solo falta que te metas con él" le dije que era gay, bueno, ambos lo somos y que además por quién chingados me tomaba, que yo no era como Alexis. Quien por cierto desapareció dos semanas que porque sucedió algo importante en San Diego donde vivió un tiempo. Le pregunté a Mafer si no le parecía sospechoso a lo que me dijo que Alexis podría ser lo que fuera, pero que ella estaba segura de que era una buena persona. Que su corazón no le fallaba etc. etc. Yo me pregunto cuando terminará esa amistad pseudogitana porque tengo ganas de volver a ser la misma de antes con Mafer. Es decir, quedarme a dormir con ella, salir de jerga las dos sin tener que pasar por el filtro de Alexis siempre, porque para Mafer, no sé, es como si Alexis fuera una huérfana a la que ni por error puede abandonar.
Por otro lado me duele marcharme del departamento de Renata, no tanto por la conviviencia con ella, si sé que nos seguiremos viendo siempre sino que... ¡las comodidades! Renata lo tiene TODO y eso para una recién divorciada como yo siempre representó un alivio. Porque eso sí, fuí muy orgullosa que no le pedí nada a Vanessa. Tengo dos semanas de no verla. Me mando un mensaje pero no le contesté.